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jueves, 3 de noviembre de 2016

Microcuentos de Terror Pt.1



#1




Sus ojos veían la luz eterna, sentía poco a poco cómo se desprendía su piel, cómo su voz se transformaba en silencio, cómo el olor a su propia carne quemándose desaparecía mientras el fuego devoraba los restos de sus órganos. Aún veía la luz de las llamas, alterando pensamientos para creer que era la luz al final del túnel.





#2




- ¡Te digo que te quedes en la habitación y no me dejes sola!

- Ya no puedo con esta situación, ¡no puedo seguir complaciendo tus exigencias!

- Sabes que si te vas, van a saber lo que hiciste, no tienes más opción que complacerme.

- ¡Está bien! sólo por esta noche, una noche y nada más…



Él abrazó de nuevo el cuerpo de su esposa, después de 4 días de haberla asesinado.





#3




No podía más, la labor de parto había comenzado, era un dolor que no había sentido con su primera hija. En el húmedo sótano, esperaban dos hombres cubiertos con trajes especiales. Los gritos “in crescendo” se mezclaban entre ríos de lágrimas, hasta que el aterrador silencio envolvió el lugar. La bestia había nacido, junto con él, las entrañas expuestas de su propia madre.





#4




La brisa del mar y el olor de la sal, el castillo de arena que se ha llevado la ola, los juguetes esparcidos por la playa. Esas eran las cosas que al pequeño Alex le fascinaban del verano.



- ¡Los amo! ¡Gracias por estás vacaciones! – Dijo mientras apretaba la mano de su padre.



- ¡Lo hizo! ¡Juro que lo hizo! ¡Juro que apretó mi mano! – Gritó el padre a la enfermera.



La mujer le miró con tristeza. El doctor le dijo que era imposible que su pequeño hijo saliera del coma después de 1 año del accidente en carretera.





#5




- ¡Shhh! Deja de estar llorando, te cambiamos el color y corte de cabello, deberás usar esta ropa y de ahora en adelante te llamarás Nina. Nunca volverás a ver a tu familia ni seres queridos, no hay forma de que puedas regresar. Así que acostúmbrate a tu nueva vida. ¡Cállate ya! ¡Vístete ahora y ponte a trabajar! Que los clientes te esperan…





#6




Las ventanas cerraron de golpe, un fuerte viento azotaba contra las paredes y todo se tornaba gris. El espíritu del hombre viejo entró a mi habitación y me sujetó fuerte de los brazos. El despertador sonó, prendí la luz y agradecí con un suspiro que todo era un sueño. Mi mañana era como cualquier otra hasta que miré las marcas en mis brazos.




#7




Todos me miran en la sala, cierro los ojos y vuelvo a despertar, siempre con las luces enterrándose en mis pupilas. Me miran mientras me elevo, vuelvo la vista y estoy ahí, con la cabeza de un lado y el cuerpo mutilado del otro. Ellos sólo me miran mientras me voy y escriben en sus hojas los resultados del experimento.


Content by Anna Fiori  - Picture by sultan-alghamdi

jueves, 25 de febrero de 2016

¿Quién se esconde bajo la máscara?



Lo tenía desdibujando sus últimos anhelos y rezando plegarias desesperadas.
No tenía sospecha de quién se ocultaba bajo la máscara y no reconocía el timbre de su voz.

Entre el suelo y la sangre que corría lentamente por el piso de madera vieja, se encontraba un oído desnudo susurrado por voces imaginarias. Cantos post mortem de peculiar inarmonía que despedían su transitada vida.

La máscara inexpresiva permanecía quieta y paciente mientras Alonso perdía el conocimiento, sollozaba silencioso entre agonías y películas de años pasados que danzaban frente a sus ojos.Vislumbraba de contrabando entre canción y canción en busca de preguntas que no tenían sentido responder.
 
El sujeto de la máscara se acercó con sigilo y le acarició el rostro un tanto culpable y un tanto satisfecho. Alonso, casi destruido, pudo respirar con alivio. Después de tanto pensar, de semanas de haber sido secuestrado y torturado por un intérprete anónimo, pudo al fin reconocer quién fuera él.
Le tomó de la mano, tembloroso. Entreabrió sus muertos labios y recitó sus últimas palabras.

“Gracias hijo, sé que fui un mal padre, sé que robé y atenté contra miles de personas para justificar mi propia miseria. Y ahora esa misma miseria será parte de tu vida desde hoy hasta el día en que te mueras. Nos vemos en el infierno”

Content by ©Anna Fiori  - Picture by ©DanielTorresStorni

viernes, 29 de enero de 2016

La casa imperfecta

Miré hacia el espejo y me di cuenta que no era yo.
Mi ropa estaba llena de sangre y los dedos de mi mano izquierda quebrados en pedazos.

Su respiración se torcía en un silencio incómodo y lleno de polvo, alborotado por los muebles desordenados de la vieja habitación.
Le había matado, le había quitado lo único seguro que tenía.

Creí sentir algo de dolor, pero mi alma ya estaba vacía. Ni si quiera sentía culpa al verle directo a los ojos muertos y blancos.
Solo yacía ahí... semidesnudo y desanimado cuerpo perfecto sobre mi casa imperfecta que apenas cobraba vida.

Miré de nuevo al espejo y me di cuenta que no era yo.
Volví a la escena del crimen.
Estaba yo misma tendida en el suelo, con esos ojos sin dirección y sin objetivos.

Había escuchado voces y sabía que no eran voces en mi cabeza.
Después de quitarme la vida, me convertí en algo más que amuebla esta casa imperfecta, para reescribir una historia junto a los otros.

Es hora de enterrar mi cuerpo, y dejar lista la casa. Quizás preparar la cena o quitar las telarañas del techo.
Te estaré esperando hoy y hasta el día en que vengas a visitarme.